La gastronomía dejó de ser solamente una necesidad cotidiana. Hoy es cultura, identidad, turismo, encuentro y una manera de descubrir un territorio. Y en Chile, esa transformación se siente cada vez con más fuerza.
Cuando pensamos en Chile, probablemente aparecen imágenes de la cordillera, el mar, los viñedos, el desierto o los paisajes del sur. Pero existe otra forma de recorrer nuestro país: a través de sus sabores.
Desde los productos del mar de nuestras costas hasta los vinos de los valles centrales; desde las preparaciones nortinas hasta las recetas campesinas, mapuches y sureñas, nuestra gastronomía está profundamente relacionada con el territorio y con las personas que han mantenido vivas sus tradiciones.
Mucho más que sentarse a comer
Una mesa puede contar una historia.
Detrás de una receta existen productos, técnicas, costumbres y conocimientos que muchas veces han pasado de una generación a otra. Precisamente por eso, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural reconoce las tradiciones alimentarias y culinarias como una parte importante de nuestro patrimonio cultural inmaterial.
Pero nuestra relación con la gastronomía también está cambiando.
Hoy queremos saber más sobre lo que comemos y bebemos. Nos interesa descubrir un nuevo restaurante, aprender a preparar un cóctel, entender qué vino estamos tomando, conocer un productor, probar sabores de otros lugares o simplemente preparar una buena mesa para compartir con amigos.
Ya no buscamos solamente comer: buscamos vivir una experiencia.
Gastronomía, cultura y turismo
Esta evolución también ha convertido a la gastronomía en una parte importante de la experiencia turística de Chile.
Durante 2025, el país recibió más de 6 millones de turistas internacionales, un 14,6 % más que el año anterior. Sernatur también identifica a la gastronomía y al enoturismo entre los atractivos asociados a la experiencia de quienes visitan nuestro país.
La gastronomía funciona entonces como una puerta de entrada a nuestra cultura.
Quien prueba un vino chileno no descubre solamente una cepa: puede descubrir un valle, su clima y las personas detrás de su producción.
Quien conoce una preparación tradicional descubre también una historia familiar, un territorio y una manera particular de entender los ingredientes.
Y quien participa de una degustación, una clase de cocina o una experiencia de coctelería se lleva algo que va mucho más allá de lo que probó: se lleva una historia.
Volver a disfrutar alrededor de una mesa
Quizás ahí está una de las razones por las que la gastronomía sigue teniendo tanta importancia.
En una vida cada vez más rápida y digital, comer y beber siguen siendo actos profundamente sociales.
Celebramos alrededor de una mesa. Nos reunimos con amigos alrededor de una mesa. Tenemos primeras citas, cumpleaños, conversaciones importantes y encuentros familiares alrededor de una mesa.
Un plato, una botella de vino o un cóctel pueden convertirse en la excusa perfecta para detenernos y compartir.
Y no hace falta ser chef, bartender o experto en vinos para formar parte de este mundo.
La gastronomía también pertenece a quienes tienen curiosidad, disfrutan aprendiendo y quieren entender un poco más aquello que comen y beben.
Chile tiene mucho sabor por descubrir
Nuestro país tiene una enorme diversidad geográfica y cultural, y eso también se refleja en su cocina. El propio trabajo de patrimonio culinario en Chile busca preservar productos, preparaciones, técnicas y conocimientos que representan distintas comunidades y territorios.
Al mismo tiempo, nuevas generaciones de cocineros, bartenders, sommeliers, productores y aficionados están reinterpretando esa cultura y creando nuevas experiencias.
Tradición e innovación pueden compartir la misma mesa.
Y precisamente de eso queremos hablar en Historias con Sabor.
Este será un espacio para descubrir el mundo del vino sin complicaciones, conocer la coctelería, aprender sobre gastronomía, entender los sabores que nos rodean y, sobre todo, disfrutar más cada experiencia.
Porque detrás de cada copa, cada plato y cada receta hay algo que vale la pena conocer.
Hay una historia con sabor.
— Club del Sabor
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